Dos caminos, una misma ciudad

Durante mucho tiempo, Living Vibe Society fue "un GTA en Puerto Banús" y poco más. La ciudad estaba tomando forma, pero nos faltaba el alma: ¿qué hace ahí el jugador? La respuesta llegó hablando precisamente de Puerto Banús como sitio real, ese lugar donde conviven dos mundos que casi nunca se miran a los ojos. Por un lado, el del dinero limpio y los focos: el empresario, los negocios de lujo, los contratos, la fachada perfecta. Por otro, el que se mueve por debajo: el submundo, los trapicheos, los favores que no se firman en ningún papel. Y de ahí salió la columna vertebral del juego: dos caminos.

La idea es que empieces siendo nadie y elijas cómo subir. El camino del imperio va de construir algo legítimo (o que lo parezca): levantar un negocio, hacer crecer tu reputación, moverte entre la gente que manda con traje. El camino del submundo es el otro lado de la misma moneda: ganarte el respeto a base de riesgo, operaciones turbias y lealtades peligrosas. Lo que más nos ilusiona es que no son dos juegos separados con un muro en medio; es la misma ciudad, las mismas calles, y muchas veces los dos caminos se cruzan, se necesitan y chocan. Un favor del submundo puede salvarte el imperio, y una mala decisión empresarial puede empujarte al barro.

Para ser sinceros, esto todavía está más en el guion y en la pizarra que en el juego jugable. Tenemos los sistemas básicos esbozados y un montón de notas sobre cómo medir tu progreso en cada vía sin que se sienta como una barra de "bueno/malo" simplona. No queremos moralina, queremos que elijas y vivas las consecuencias. Es ambicioso y nos da un respeto enorme, pero por fin Living Vibe Society sabe de qué va.

Esto se construye a la vista de todos. Si quieres entrar antes que nadie:

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